Mata de acelga con las hojas verdes y las pencas blancas

Si tenemos que quedarnos con un solo cultivo de otoño para un balcón con poco sitio, es la acelga. No por romántica: por rendimiento. Una lechuga se corta una vez y se acabó; una mata de acelga en una maceta de 10 litros nos da hojas desde noviembre hasta que sube a flor en primavera, siete meses después.

Y tiene una peculiaridad en la semilla que casi nadie cuenta y que arruina bastantes siembras. Empezamos por ahí, porque es lo que más decide el resultado.

Lo primero: la semilla no es una semilla

Lo que compramos como semilla de acelga es en realidad un glomérulo, un fruto seco que lleva dentro entre 2 y 4 semillas verdaderas. Es herencia de la remolacha, que es la misma especie.

La consecuencia práctica es inmediata: de cada hoyo salen tres o cuatro plantitas juntas, no una. Si las dejamos crecer así, compiten entre ellas y acabamos con cuatro acelgas raquíticas donde cabía una buena.

Así que hay que aclarar sí o sí, cuando tengan 2 o 3 hojas verdaderas y midan unos 5 cm. Se deja la más fuerte de cada grupo y las demás se cortan a ras con tijera, no se arrancan, para no mover la raíz de la que se queda. Las que quites valen para la ensalada de esa noche.

Este paso es el que separa una maceta que produce de una maceta que solo verdea.

Plántulas de acelga recién germinadas
De cada glomérulo salen tres o cuatro plantitas juntas

Cuándo sembrar, según dónde vivas

La acelga es de las pocas hortalizas que admite ventana de siembra amplia, pero la fecha buena cambia bastante entre el litoral y el interior.

Zona Siembra de otoño Primer corte Hasta cuándo
Litoral atlántico y cantábrico Septiembre Finales de noviembre Abril-mayo
Litoral mediterráneo Octubre a enero Enero Mayo
Interior peninsular (frío) Primera quincena de septiembre Diciembre Abril, con protección en enero

Desde la siembra al primer corte pasan entre 50 y 60 días, y unos 60-80 hasta que la mata está hecha del todo, que es el plazo que dan también las guías de cultivo de la especie. Si siembras en la última semana de septiembre en Valencia o en Sevilla, tendrás acelgas para las Navidades.

Pasado el interior frío: por debajo de -6 °C la planta sufre de verdad. Aguanta bien las heladas ligeras y moderadas —es de las hortalizas de hoja más duras del invierno, junto con la espinaca y el puerro, como recogen las fichas de cultivos de otoño-invierno del Ayuntamiento de Madrid— y de hecho la hoja gana algo de dulzor después de un frío suave. Pero si en tu zona bajáis habitualmente de esa marca en enero, conviene tener a mano un velo o arrimar la maceta a la pared de casa, que da varios grados de diferencia.

Maceta, marco y sustrato

Nada de jardinera de balcón de 12 litros con seis matas apretadas, que es lo que hacemos todos el primer año.

  • Volumen: 10 litros por planta como mínimo. Es un cultivo de ciclo largo, no de los que entran y salen en un mes, y necesita depósito. En cuántos litros necesita cada hortaliza está el porqué de esta cifra y la de los demás cultivos.
  • Profundidad: 25 cm. La acelga hace una raíz pivotante seria, más de lo que su aspecto de hoja sugiere.
  • Marco: 25 a 30 cm entre plantas. En una jardinera de 60 cm caben dos, no cinco.
  • Sustrato: uno normal de huerto con un buen aporte de compost. Es de las hortalizas más agradecidas con el nitrógeno, porque lo que le pedimos es precisamente hoja.
  • Siembra: 1 o 2 cm de profundidad, directa en la maceta definitiva. Germina en 7-14 días con el sustrato entre 15 y 20 °C, que es justo lo que hay en septiembre. Si haces semillero, trasplanta pronto: la raíz pivotante no perdona un trasplante tardío.

Cómo se cosecha, que es lo que casi todo el mundo hace mal

Aquí está el otro punto donde se gana o se pierde la temporada.

La acelga no se arranca. Se cortan las hojas exteriores, las más grandes y viejas, dejando siempre el cogollo central intacto: de ahí salen las nuevas. Cortar el centro es matar la planta.

La regla de la que no nos salimos: no más de un tercio de las hojas de la mata en cada corte, y esperar de 10 a 15 días al siguiente. Con dos o tres matas en el balcón se sale una ensalada o un salteado por semana sin agotar ninguna.

El corte se hace a ras del cuello con tijera o cuchillo, no de un tirón, porque arrancando se levanta la corona entera y con ella se va la planta.

Cuanto más cortemos las exteriores, más rápido saca centrales. Una mata sin cosechar se para; una que se corta cada dos semanas produce durante meses.

Hojas de acelga de penca roja vistas de cerca
La penca gruesa y la hoja firme: el punto en que se corta

Riego, plagas y el final de la historia

Riego: en otoño, cada 2 o 3 días; en pleno invierno, una vez por semana basta y sobra. Lo que no se puede es dejar que el sustrato seque del todo y luego encharcarlo, porque ahí es cuando las pencas se vuelven fibrosas y la hoja amarga.

Plagas, por orden real de aparición en un balcón:

  • Pulgón, sobre todo en el envés de las hojas tiernas en los otoños templados. Con jabón potásico a primera hora y repasando el envés se controla.
  • Minador de la hoja, esos caminitos blancos serpenteantes. Se quitan las hojas afectadas y a la basura, no al compost.
  • Caracoles y babosas si el balcón está a nivel de suelo o hay macetas grandes cerca. Salen de noche después de regar.
  • Mildiu o cercospora en otoños muy húmedos, con manchas redondas. Se previene regando al pie y no por encima de la hoja, y dejando aire entre matas.

El final: en primavera, cuando los días se alargan, la planta sube a flor. El tallo se estira, la hoja se vuelve pequeña y amarga, y ahí se acabó. No hay forma de evitarlo y no es un fallo nuestro, es el ciclo de una bienal. Se arranca, se aprovecha el sustrato con un aporte de compost y se planta lo de verano.

Si quieres un cultivo de hoja más rápido para intercalar mientras la acelga se hace, la rúcula va del suelo al plato en 30 días y la tienes en sembrar rúcula en maceta. Y para completar la maceta de otoño, la espinaca comparte casi todo el calendario y las mismas exigencias: la repasamos en cómo cultivar espinacas, junto con el resto de lo que toca plantar en otoño.

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